Descubramos la luz
En un mundo poblado de personas a quienes creemos conocer mucho, la luz que brilla en lo más alto -tarde o temprano- reflejará sus verdaderos rostros. No existe uno capaz de permanecer atrapado entre las escondidas sin que de ella escape.
¡Vayamos a descubrir esa bendita luz!, no esperemos a que el tiempo se escurra por delante...
Es esa la tarea programada para hoy. Mas habría que redoblar la apuesta: ¿por qué no para mañana también?... más aún: ¡para siempre!
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