El hippie moderno

Dicen que los hippies de los 60 eran, en su mayoría, jóvenes de familias de clase media o bien acomodadas, y lo eran porque podían permitirse el lujo de serlo. No pocos de ellos lo eran con la tarjeta de crédito entre los dientes y capaces de mantenerse vendiendo piezas de artesanía hechas a mano en mercadillos o a pie de calle, pero claro... no solo vivían de eso, ya que sus vicios más bien caros, eran progenitores quienes, en realidad, los financiaban mientras esperaban pacientemente a que su hijo, o hija, sentase algún día la cabeza, construyese una familia y se convirtiese en una persona "de bien" con un empleo respetable.

Los tiempos han cambiado, y también los hippies. Si en los ‘60 el movimiento surgió como protesta a las guerras (concretamente a la de Vietnam) y en contra de un capitalismo salvaje y de un consumismo excesivo y poco sostenible, los hippies de la actualidad lo son porque no queda otra y huelgan los “subsidios”.

Ah, pero... ¿que no hay hippies ahora? Echemos una mirada a nuestro alrededor...

El hippie actual es una persona preparada, que ha pagado religiosamente sus impuestos, que ha sacrificado gran parte de su juventud en esa lucha que le ha llevado a pasar su vida viviendo como un esclavo de sí mismo y del sistema, pero que ahora, en su cerebro ha sentido un "clic", se le han roto todos los esquemas y se plantea cambios.

Está aún por definirse cómo será ese hippie actual que está germinando, pero que está por llegar; ahí, a la vuelta de la esquina.

Y ese hippie se levantará contra esta sociedad asfixiante como aún no lo ha hecho nadie. ¡Vaya que sí se levantará!...

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