Lo malo, lo bueno. Y viceversa...

 La ley y el orden, más allá de llamarse así una conocida serie de hace una década, aproximadamente, suele deparar algunos contrastes llamativos entre los ciudadanos. Cumplir con la primera, en ciertos casos, no implica seguir con el pie de la letra lo segundo.

En estos extraños tiempos, la ley es compleja de cumplir y, para un vasto espectro de la sociedad, es un acto común y corriente su violación permanente, el escarnio que se hace de ella y, lo que es peor aún, la aprobación de una franja de la población, la que paulatinamente se anima a imitar a los mentores de la ilegalidad.

...Y entonces, lo malo pasa a ser bueno. Y viceversa. 

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