Una cosa, ¡u otra!...

Ha llegado el momento en el que los noticieros me causan gracia, una gracia con sabor a bronca, a impotencia… un cóctel que deja con ganas de agarrar el televisor y arrojarlo al piso… o al menos, a cambiar de canal y estampar en la pantalla una película de ciencia ficción.

¿Por qué expreso este punto de vista?: sucedió hoy al mediodía. En un bloque informativo de un noticiero de Córdoba capital, un puñado de periodistas expresaba su extrema amargura porque la gente “no llega a fin de mes y ni siquiera le alcanza para comprar el más mínimo sustento”, cayendo debajo de la línea de la pobreza. Punto y aparte.

Al cabo de aquel drástico y agorero informe, los mismos profesionales de la comunicación “cruzan de vereda” y demuestran su indisimulable preocupación en función de que muchísima gente, injustamente, “no puede acceder al cupo de los 200 dólares mensuales”, con sus trabas, dimes y diretes.

No estoy en condiciones de opinar sobre economía; sí, me mueve la orientación informativa que estos equipos de difusión masiva llevan adelante.

¿Estamos tan mal que la población no alcanza ni siquiera a comprar la leche a esta altura del mes, o estamos tan bien que lamentamos la restricción de la adquisición a cuentagotas del “dólar ahorro” para guardarlo bajo el colchón?, actividad netamente especulativa, por cierto, digna de quien “le sobra resto todos los meses”.

¿En qué quedamos?, e insisto: ¿estamos tan mal o estamos tan bien, en un contexto generalizado?... Poco y nada comprendo “a esta altura del partido”: O estoy loco, me quieren poner loco, ¿o los locos son ellos?...

Tan sólo exijo una ínfima dosis de coherencia a la hora de informar, señores periodistas, pues ni a la línea editorial ni a los televidentes respetan ya.

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